LA VIDA EN LOS OJOS DE MARTA

(…) Muerta seguía igual de guapa. No había cambiado ni el color de su piel ni el brillo de sus ojos. Sus ojos seguían siendo dos bolas negras, gigantes, eternas, absorbentes, como dos magníficas galaxias donde todo empieza y acaba. Negro plástico, materia, tangible, de un color que puede tocarse. La muerte no había podido con eso. Nada podría con eso.

Negro rutilante que invade como la oscuridad y que me hizo suya cada día de mi vida, a pesar de resistirme con todas mis fuerzas.

Ojos que nochean y me hacen creer que hay otra vida: la vida en los ojos de Marta.

Fragmento de «La vida en los ojos de Marta», relato ganador del certamen literario «Creemos», organizado por la Universitat de València.

Anuncios