PEDRO FINGÍA NO SER PEDRO

Aquí vemos a Pedro Sánchez fingiendo no ser Pedro Sánchez. Fingiendo que no ha perdido dos elecciones, fingiendo que sonríe, fingiendo que los puñales que lleva en la espalda apenas molestan y que a su derecha pone futuro. Aquí vemos a Sánchez fingiendo estar en una rueda de prensa cuando en realidad está en su cama con la cabeza bajo la sábana.
Ayer mismo yo fingí ir a una reunión. Fingí oír el despertador, fingí levantarme de la cama, entrar en un bar, fingí pedir un café. Luego fingí entrar en la sala y tomar notas. Fingí algunas palabras huecas que volaron como astillas por la habitación y que haría el guion. Fingí que merecía lo que se me iba a pagar porque –fingía- sé escribir.
Susana Díaz finge que el PSOE no es de ella. Finge que no manda, finge que es de izquierdas y que milita en el PSOE, cuando, Susana, solo milita en ella.
Pero no seamos duros. La ficción es la versión pulida de la monocorde realidad y la verdad, solo un momento de lo falso. Fingir es a menudo un acto de generosidad. Los mejores orgasmos los regalé mientras fingía los propios.

 

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